Es difícil en una ciudad como Valencia hacer algo que no se haya hecho antes, es decir algo nuevo y cuando todo esto se le suma una ley seca, pues, ¿que esperar? La inventiva y la necesidad son las madres de todas ciencias, por lo tanto, beber en la calle con música en el carro, es una práctica recurrente entre los Venezolanos, nos tomamos la molestia de hacer lo mismo pero en otro sitio.

Es una realidad, Valencia es aburrida.

Lo mejor de todo es que así, no gastas mucho y disfrutas más que en un local donde no puedes hablar porque la música alta acapara todo el espectro sonoro, aunque a mi jeva no lo acepte, así se disfruta más. :D

Lo simple, lo esencial, hace la vida menos complicada.